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Laudes › Evangelio de hoy › 3 de abril de 2026

Evangelio del viernes 3 de abril de 2026

Viernes Santo · color rojo

Evangelio según san Juan (Jn 18, 1 – 19, 42)

1Dicho esto, marchó Jesus con sus discípulos á la otra parte del torrente Cedron, donde habia un huerto, en el cual entró él con sus discípulos. 2Júdas, que le entregaba, estaba bien informado del sitio, porque Jesus solia retirarse muchas veces á él con sus discípulos. 3Júdas pues habiendo tomado una cohorte ó compañía de soldados, y vários ministros que le dieron los pontífices y Fariseos, fue allá con linternas y hachas, y con armas. 4Y Jesus, que sabia todas las cosas que le habian de sobrevenir, salió a su encuentro, y los dijo: ¿A quién buscais? 5Respondiéronle: A Jesus nazareno. Díceles Jesus: Yo soy. Estaba tambien entre ellos Júdas, el que le entregaba. 6Apenas pues les dijo: Yo soy, retrocedieron todos, y cayeron en tierra. 7Levantados que fueron, les preguntó Jesus segunda vez: ¿A quién buscais? Y ellos respondieron: A Jesus nazareno. 8Replicó Jesus: Ya os he dicho que yo soy: ahora bien, si me buscais á mí, dejad ir á estos. 9Para que se cumpliese la palabra que habia dicho: ¡Oh Padre! ninguno he perdido de los que tú me diste. 10Entre tanto Simon Pedro, que tenia una espada, la desenvainó, y dando un golpe á un criado del pontífice, le cortó la oreja derecha. Este criado llamábase Malchô. 11Pero Jesus dijo á Pedro: Mete tu espada en la vaina. El cáliz que me ha dado mi Padre, ¿he de dejar yo de beberle? 12En fin, la cohorte de soldados, el tribuno ó comandante, y los ministros de los judíos prendieron á Jesus, y le ataron; 13de allí le condujeron primeramente a casa de Annás, porque era suegro de Caiphás, que era Sumo pontífice aquel año. 14Caiphás era el que habia dado á los judíos el consejo, que convenia que un hombre muriese por el pueblo. 15Iba siguiendo á Jesus Simon Pedro, y otro discípulo, el cual era conocido del ponítfice, y así entró con Jesus en el átrio del pontífice, 16quedándose Pedro fuera en la puerta. Por eso el otro discípulo, conocido del pontífice, salió á la puerta y habló á la portera, y franqueo á Pedro la entrada. 17Entonces la criada portera dice a Pedro: ¿No eres tú tambien delos discípulos de este hombre? El le respondió: No lo soy. 18Los criados y ministros que habian ido á prender á Jesus, estaban á la lumbre, porque hacia frio, y se calentaban: Pedro asimismo estaba con ellos, calentándose. 19Entre tanto el pontifice se puso a interrogar á Jesus sobre sus discípulos y doctrina. 20A lo que respondió Jesus: Yo he predicado públicamente delante de todo el mundo: siempre he enseñado en la synagoga y en el Templo, a donde concurren todos los judios, y nada he hablado en secreto. 21¿Qué me preguntas á mí? Pregunta á los que han oido lo que yo les he enseñado, pues esos saben cuáles cosas haya dicho yo. 22A esta respuesta, uno de los ministros asistentes dió una bofetada á Jesus, diciendo: ¿Así respondes tú al pontífice? 23Díjole á él Jesus: Si yo he hablado mal, manifiesta lo malo que he dicho; pero si bien, ¿por qué me hieres? 24Habíale enviado Annás atado al pontífice Caiphás. 25Y estaba allí en pié Simon Pedro, calentándose. Dijéronle pues: ¿No eres tú tambien de sus discípulos? El lo negó diciendo: No lo soy. 26Dícele uno de los criados del pontífice, pariente de aquel cuya oreja habia cortado Pedro: Pues qué ¿no te ví yo en el huerto con él? 27Negó Pedro otra vez; y a] punto cantó el gallo. 28Llevaron despues á Jesus desde casa de Caiphás al pretorio. Era muy de mañana, y ellos no entraron en el pretorio, por no contaminarse, á fin de poder comer de las víctimas de la Pascua. 29Por eso Pilato salió á fuera, y les dijo: ¿Qué acusacion traeis contra este hombre? 30Respondieron, y dijéronle: Si este no fuera malhechor, no le hubiéramos puesto en tus manos. 31Replicóles Pilato: Pues tomadle vosotros, y juzgadle segun vuestra Ley. Los judíos le dijeron: A nosotros no nos es permitido matar á nadie, esa potestad es tuya. 32Con lo que vino á cumplirse lo que Jesus dijo: indicando el género de muerte de que habia de morir. 33Oido esto, Pilato entró de nuevo en el pretorio, y llamó á Jesus, y le preguntó: ¿Eres tú el rey de los judíos? 34Respondió Jesus: ¿Dices tú eso de tí mismo, ó te lo han dicho de mí otros? 35Replicó Pilato: Qué ¿acaso soy yo judío? Tu nacion y los pontífices te han entregado á mí: ¿qué has hecho tú? 36Respondió Jesus: Mi reino no es de este mundo: si de este mundo fuera mi reino, claro está que mis gentes me habrian defendido para que no cayese en manos de los judíos; mas mi reino no es de acá. 37Replicóle á esto Pilato: ¿Con que tú eres rey? Respondió Jesus: Así es como dices: yo soy rey. Yo para esto nací, y para esto vine al mundo, para dar testimonio de la verdad: todo aquel que pertenece á la verdad, escucha mi voz. 38Dícele Pilato: ¿Qué es la verdad? ¿de qué verdad hablas? Y dicho esto, salió segunda vez á los judios, y les dijo: Yo ningun delito hallo en este hombre: 39Mas ya que teneis la costumbre de que os suelte un reo por la Pascua, ¿quereis que os ponga en libertad al rey de los judíos? 40Entonces todos ellos volvieron á gritar: No á ese, sino á Barrabás. Es de saber que este Barrabás era un ladron y homicida. 1Tomó entónces Pilato á Jesus, y mandó azotarle. 2Y los soldados formaron una corona de espinas entretejidas, y se la pusieron sobre la cabeza; y le vistieron una ropa ó manto de púrpura. 3Y se arrimaban á él, y decian: Salve, ¡oh rey de los judíos! y dábanle de bofetadas. 4Ejecutado esto salió Pilato de nuevo á fuera, y díjoles: Hé aquí que os le saco fuera, para que reconozcais que yo no hallo en él delito ninguno. 5(Salió pues Jesus, llevando la corona de espinas, y revestido del manto ó capa de púrpura.) Y les dijo Pilato: Ved aquí al hombre. 6Luego que los pontífices y sus ministros le vieron, alzaron el grito, diciendo: Crucifícale, crucifícale. Díceles Pilato: Tomadle allá vosotros y crucificadle; que yo no hallo en él crímen. 7Respondiéronle los judíos: Nosotros tenemos una Ley, y segun esta Ley debe morir, porque se ha hecho Hijo de Dios. 8Cuando Pilato oyó esta acusacion, se llenó mas de temor. 9Y volviendo á entrar en el prelorio, dijo á Jesus: ¿De dónde eres tú? Mas Jesus no le respondió palabra. 10Por lo que Pilato le dice: ¿A mí no me hablas? pues ¿no sabes que está en mi mano el crucificarte, y en mi mano está el soltarte? 11Respondió Jesus: No tendrias poder alguno sobre mí, si no te fuera dado de arriba. Por tanto quien á tí me ha entregado, es reo de pecado mas grave. 12Desde aquel punto Pilato aun con mas ansia buscaba cómo libertarle. Pero los judíos daban voces diciendo: Si sueltas a ese, no eres amigo de César; puesto que cualquiera que se hace rey, se declara contra César. 13Pilato oyendo estas palabras, sacó á Jesus consigo á fuera; y sentóse en su tribunal, en el lugar dicho en griego Lithóstrotos, y en hebreo Gabbatha. 14Era entónces el dia de la Preparacion ó el viernes de Pascua, cerca de la hora sexta, y dijo á los judíos: Aquí teneis á vuestro rey. 15Ellos empero gritaban: Quita, quítale de en medio, crucifícale. Díceles Pilato: ¿A vuestro rey tengo yo de crucificar? Respondieron los pontífices: No tenemos rey, sino á César. 16Entónces se le entregó para que le crucificasen. Apoderáronse pues de Jesus, y le sacaron fuera. 17Y llevando él mismo á cuestas su cruz, fue caminando ácia el sitio llamado el Calvario ú Osario, y en hebreo Gólgotha; 18donde le crucificaron, y con él a otros dos, uno á cada lado, quedando Jesus en medio. 19Escribió asimismo Pilato un letrero, y púsole sobre la cruz. En él estaba escrito: Jesus nazareno, rey de los judíos. 20Este rótulo le leyeron muchos de los judíos, porque el lugar en que fue Jesus crucificado estaba contiguo a la ciudad, y el título estaba en hebreo, en griego y en latin. 21Con esto los pontífices de los judíos representaban á Pilato: No has de escribir: Rey de los judíos, sino que él ha dicho: Yo soy el Rey de los judíos. 22Respondió Pilato: Lo escrito, escrito. 23Entre tanto los soldados habiendo crucificado á Jesus, tomaron sus vestidos (de que hicieron cuatro partes, una para cada soldado) y la túnica. La cual era sin costura, y de un solo tejido de arriba abajo. 24Por lo que dijieron entre sí: No la dividamos, mas echemos suertes para ver de quien será. Con lo que se cumplió la Escritura, que dice: Partieron entre sí mis vestidos, y sortearon mi túnica. Y esto es lo que hicieron los soldados. 25Estaban al mismo tiempo junto á la cruz de Jesus su madre, y la hermana ó parienta de su madre, María muger de Cleophás, y Maria Magdalena. 26Habiendo mirado pues Jesus á su madre, y al discípulo que él amaba, el cual estaba alli, dice á su madre: Muger, ahí tienes á tu hijo. 27Despues dice al discípulo: Ahí tienes a tu madre. Y desde aquel punto encargóse de ella el discípulo, y la tuvo consigo en su casa. 28Despues de esto, sabiendo Jesus que todas las cosas estaban á punto de ser cumplidas, para que se cumpliese la Escritura, dijo: Tengo sed. 29Estaba puesto allí un vaso lleno de vinagre. Los soldados pues empapando en vinagre una esponja, y envolviendola á una caña de hysopo, aplicáronsela á la boca. 30Jesus luego que chupó el vinagre, dijo: Todo está cumplido. E inclinando la cabeza, entregó su espíritu. 31(Como era dia de Preparacion, ó viérnes) para que los cuerpos no quedasen en la cruz el sábado (que cabalmente era aquel un sábado muy solemne ), suplicaron los judíos á Pilato que se les quebrasen las piernas a los crucificados, y los quitasen de allí. 32Vinieron pues los soldados, y rompieron las piernas del primero, y del otro que habia sido crucificado con él. 33Mas al llegar á Jesus, como le vieron ya muerto, no le quebraron las piernas, 34sino que uno de los soldados con la lanza le abrió el costado, y al instante salió sangre y agua. 35Y quien lo vió, es el que lo asegura, y su testimonio es verdadero. Y él sabe que dice la verdad, y la atestigua para que vosotros tambien creais. 36Pues estas cosas sucedieron, en cumplimiento de la Escritura: No le quebraréis ni un hueso. 37Y del otro lugar de la Escritura que dice: Dirigirán sus ojos ácia aquel á quien traspasaron. 38Despues de esto Joseph natural de Arimathea, (que era discípulo de Jesus, bien que oculto por miedo de los judíos) pidió licencia á Pilato para recoger el cuerpo de Jesus; y Pilato se lo permitió. Con eso vino, y se llevó el cuerpo de Jesus. 39Vino tambien Nicodemo, aquel mismo que en otra ocasion habia ido de noche á encontrar á Jesus, trayendo consigo una confeccion de myrrha, y de aloe, cosa de cien libras. 40Tomaron pues el cuerpo de Jesus, y bañado en las especies aromáticas, le amortajaron con lienzos, segun la costumbre de sepultar de los judíos. 41Habia en el lugar, donde fue crucificado, un huerto, y en el huerto un sepulcro nuevo, donde hasta entónces ninguno habia sido sepultado. 42Como era la víspera del sábado de los judíos, y este sepulcro estaba cerca, pusieron allí á Jesus.

Traducción de Félix Torres Amat: La Sagrada Biblia, tomo XIII (Madrid, 1836). De dominio público, con la ortografía original. Leer en la Biblia de la Conferencia Episcopal.

Las demás lecturas

Para rezar este día

  • Rosario: misterios dolorosos (los del martes y viernes).
  • Ángelus: al mediodía, fuera del tiempo de Pascua.

Calendario litúrgico de España. Las lecturas siguen el leccionario.

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